Sobre mí
Jaime Marqués

Durante mucho tiempo miré el mundo para entenderlo. Tardé bastante más en entender que, en realidad, estaba intentando entenderme a mí.
Nunca pensé demasiado en mí como escritor ni como fotógrafo. Durante años simplemente fui haciendo fotografías de aquello que conseguía detenerme: una mirada, un animal, un paisaje, un gesto, algo pequeño que de repente pesaba más de lo que parecía.
Con el tiempo empecé a darme cuenta de que muchas de esas imágenes hablaban también de mí. De lo que me dolía, de lo que quería, de las cosas que todavía no entendía y de esa forma intensa que tengo de sentir lo que ocurre a mi alrededor.
La escritura llegó después. Me dio un lugar donde dejar todo eso sin tener que ordenarlo demasiado. Hubo momentos en los que escribir fue una forma de sostenerme. Fotografiar también. Y de ese cruce nació La Pluma de Dumbo.
No tengo una historia especialmente ordenada que contar aquí. Tengo una manera de mirar, algunas heridas que me han enseñado demasiado, personas que han cambiado mi forma de entender el amor y una necesidad que todavía no he conseguido apagar: seguir emocionándome.
Eso es, seguramente, lo que hay detrás de mis fotografías y de mis textos. Yo intentando no pasar de largo por mi propia vida.

«A veces me descubro así… mirando el mundo a través de una lente, escondido detrás de algo, como si la cámara no solo capturara instantes, sino también me protegiera de ellos…»
— «El beso que no di», #240
El proyecto
Por qué La Pluma de Dumbo
Dumbo podía volar antes de tener aquella pluma. Durante un tiempo solo necesitó creer que la necesitaba.
La Pluma de Dumbo nació para mí de ese lugar. De esas cosas que nos sostienen mientras aprendemos que quizá aquello que buscábamos fuera llevaba mucho tiempo dentro.
La fotografía y la escritura han sido muchas veces mi pluma. Y quizá todo esto —el libro, las imágenes, los textos, incluso yo cuando consigo estar de verdad— nazca también del deseo de ser, por un instante, esa pequeña pluma para alguien.
Acompañar de la mano, sin empujar, sin juzgar, sin prisa… tan solo quedarme cerca mientras descubre que siempre pudo volar sin ellas. Mi forma de entender el amor.

«Sostener el espejo mientras las manos temblaban […] fue la forma más honesta que encontré de no huir…»
— «El beso que no di», #364
Sigo aprendiendo a mirar, y mientras sea así… seguiré vivo.